Si en 2025 el mundo de la moda se planteó numerosas cuestiones, en 2026 empiezan a esbozarse las primeras respuestas. Como si usara una bola de cristal, la moda empieza a trazar algunas líneas claras para este nuevo año: singularidad reivindicada, conciencia ecológica y nuevos puntos de vista creativos dan forma a un año que ya se perfila como decisivo.
Las predicciones de Pinterest
Verdadero barómetro de tendencias, Pinterest se ha convertido hoy en día en una herramienta de expresión. Adoptada tanto por los creadores de contenido como por las marcas, la plataforma funciona como un inmenso moodboard donde convergen la moda, el diseño de interiores o la belleza. En 2026, este poder de inspiración multidisciplinar se intensificará aún más.

Para el próximo año, Pinterest ya ha identificado 21 tendencias principales, entre ellas el circus-core, la estética retro o el glamoratti. Unas corrientes que tienen un punto en común muy evidente: la búsqueda de la singularidad. Como reacción a las siluetas uniformizadas y al mimetismo fomentado por los algoritmos, en el año 2026 se valorará un estilo mucho más personal.
Los encajes elaborados, el práctico color caqui, los broches reinterpretados, el omnipresente azul hielo … Estos elementos dibujarán una moda más subjetiva, en la que cada prenda cuenta una historia. Unas tendencias que ya aparecieron en 2025, sobre todo en SNSP, y que no hacen más que confirmarse.
Un año que plebiscita la moda responsable
Si las cuestiones éticas forman ya parte integrante del discurso de la industria, 2026 se presenta como un año decisivo. La Fashion Week de Copenhague, que celebra sus 20 años en enero y nuevamente en agosto, reivindica ya un papel central en la redefinición de los estándares del sector. Como lo resume su directora:
«Celebrar 20 años no solamente nos permite mirar hacia atrás, sino también cuestionarnos sobre el papel que la Fashion Week de Copenhague puede jugar en el futuro de la moda».



Del 27 al 30 de enero, los desfiles pondrán una vez más en valor el diseño nórdico, con marcas como Bonnetje, The Garment o Sson, que cumplen con los requisitos (19 en total) de la Fashion Week de Copenhague. Más que como simple escaparate, Copenhague seguirá actuando como un laboratorio, donde la ecorresponsabilidad no es una condición adicional, sino un requisito esencial para formar parte del programa oficial.
En el sur de Francia, Marsella promueve la misma dinámica con la segunda edición de la Slow Fashion Week, organizada por el colectivo Baga. Previsto del 5 al 13 de junio, este evento regresa con un lema contundente: «Marsella, capital de la moda responsable». Tras una exitosa primera edición, esta Fashion Week alternativa tiene como objetivo instaurar un formato diferente que incluya desfiles, pero también talleres, pop-ups, exposiciones y conferencias. Una concepción diferente de la moda, que se percibe como un ecosistema local y comprometido, que dialoga directamente con su territorio. De hecho, la ciudad de Marsella, y en particular su alcalde, Benoît Payan, apoyan firmemente esta iniciativa.
Un año lleno de estrenos
2026 estará también marcado por una serie de debuts muy esperados, que redibujarán el mapa del lujo internacional. Mathieu Blazy firmará su primer desfile crucero para Chanel en Biarritz, mientras Jonathan Anderson, por su parte, lo hará en Los Ángeles para Dior. Dos escenarios y dos atmósferas diferentes, pero con un punto de anclaje común: el océano.
Otro momento clave serán los primeros pasos de Grace Wales Bonner al frente de la dirección artística de Hermès. Un nombramiento que concentra muchas expectativas, dado que su trabajo sobre la identidad, la artesanía y la narrativa cultural conecta profundamente con los retos actuales del mundo del lujo. En un registro distinto, Ralph Lauren elegirá Milán para presentar su colección otoño-invierno 2026, una deslocalización inédita para la marca estadounidense.



En el ámbito de la cultura pop, el Met Gala 2026 ya se perfila como un evento singular, con un elenco de anfitrionas 100 % femenino: Beyoncé, Venus Williams y Nicole Kidman. Aunque el tema de la gala aún no se ha revelado, estará vinculado con la próxima exposición del Met, titulada Costume Art, lo que presagia una amplia reflexión sobre la prenda como construcción cultural.
Por último, la Copa del Mundo de fútbol, organizada en el continente americano (entre Canadá, Estados Unidos y México), evidenciará una vez más la fuerte relación entre el deporte y la moda. Adidas, patrocinador oficial de la competición, debería reforzar aún más su influencia en ese contexto, que une eficacia y lifestyle.
En definitiva, 2026 se anuncia como un año decisivo para el mundo de la moda, que intenta dibujar los nuevos contornos de la industria: más consciente sin ser moralizadora y más creativa sin ceder a la uniformidad. Un año que viviremos intensamente, tanto en las pasarelas como fuera de ellas, donde ya se están inventando los futuros posibles de un sector en plena evolución.
Artículo de Julie Boone.








