La « clean girl» ha sido la reina de las redes sociales y de las revistas de belleza durante varias temporadas, encarnando un ideal de perfección que iba mucho más allá del simple maquillaje. Para completar el look, el maquillaje minimalista se lucía junto a un estilo cuidado y una rutina diaria ordenada. Pero 2026 parece marcar un punto de inflexión. La nostalgia por los años 2010 y la búsqueda de singularidad hacen que surjan nuevas estéticas que revelan a una generación dispuesta a romper con los moldes de la perfección. Así la « clean girl», que valoraba la discreción y el control de su imagen, podría ceder paso a un estilo más libre, exuberante y consciente, donde la expresión personal prevalece sobre un minimalismo calculado. ¿Es el principio del fin de la era «clean girl».
El fenómeno clean girl: el arte de la discreción
Popularizado por figuras como Hailey Bieber, el estilo «clean girl» establece un código claro: un maquillaje discreto pero trabajado, inspirado en los cánones de belleza afro y latina. Una piel luminosa, con un blush sutil, gloss en los labios, pecas semipermanentes… un maquillaje discreto que contribuye a crear la ilusión de una belleza natural. Los cut-crease y el maquillaje completo (full face) de años anteriores son remplazados por contornos ligeros y un acabado sin esfuerzo.


Este minimalismo también se refleja en el peinado, con melenas lisas y perfectas. El estilo vestimentario completa el look: colores neutros o pastel, conjuntos sportswear de marcas como Adenola o Lululemon, prácticas deportivas como el pilates o bebidas como el té matcha, siempre a mano. La «clean girl» encarna un día a día centrado en el bienestar, repetitivo y armonioso. Una estética serena donde todo está cuidadosamente organizado.
Los límites de un ideal demasiado perfecto
«Se acabó la era «clean girl» y la época de la discreción» @iamjahantea
La tendencia «clean girl», quepretende encerrar la feminidad en un ideal de perfección, está provocando reacciones contrarias a lo que se esperaba. Así, desde hace algunos meses, están emergiendo nuevas estéticas alimentadas por la nostalgia de los años 2010 y el deseo de destacar. Vuelven los colores llamativos, presentes hasta en el pelo; las uñas se alargan y las French manicures se vuelven más consistentes; los bolsos adquieren dimensiones XXL para que podamos llevarlo todo en un asumido desorden. Un claro ejemplo es el famoso modelo Alma con el monograma plateado de Louis Vuitton llevado por Kim Kardashian, que ya se ha convertido en un icono.



Las reglas están cambiando: ya no se busca ocultar los defectos, sino que se reivindica una mayor singularidad. El día a día se vuelve menos repetitivo, y la excentricidad remplaza poco a poco a la uniformidad de la «clean girl». Algunos medios incluso hablan de «cradochic» o de «revival brat» (en referencia al álbum homónimo de la cantante británica Charlie XCX), presente por ejemplo en el estilo a la vez sexy y desordenado de Kim Kardashian cuando era la estilista de Paris Hilton.
¿2026 será el nuevo 2016?
Algunas figuras ya encarnan este giro radical. La cantante sueca Zara Larsson, maquillada por Sofia Sinot, proponelooks llenos de color que recuerdan a las Winx, esas hadas que marcaron nuestra infancia. «Zara just ended the clean girl era», han declarado algunos usuarios en TikTok. 2026 podría ser el nuevo 2016, año en el que descubrimos a Zara Larsson junto a David Guetta en el tema This One’s for You, himno de la Eurocopa.



En su cuenta, @clairtisn lleva la reflexión aún más lejos: «Estamos ante el regreso de las narices con carácter: narices rectas, narices curvas, narices con pequeñas imperfecciones… Es el momento de alejarnos de la nariz “Instagrammable / Clean Girl” para remplazarla por algo más natural y auténtico». Según ella, ya no sirve recurrir a la cirugía estética para seguir un ideal uniforme o para conformarse a una tendencia global: ahora lo que importa es afirmar la personalidad y los rasgos propios. Por lo visto, para estar a la moda en 2026 hay que poner el valor lo que nos hace únicos. Un verdadero desafío para las mujeres sobre las que pesan numerosas exigencias, a menudo contradictorias.
Mientras la «clean girl»cede lentamente su lugar a estéticas más singulares, 2026 se perfila como un año clave para la belleza y la moda. Lejos del minimalismo y de la perfección inmaculada, este nuevo movimiento valora la espontaneidad y la afirmación de uno mismo. Sin embargo, la «clean girl»ha definido una época, y su legado perdura en la atención dedicada a cada detalle de la apariencia. Habrá que ver si esta búsqueda de singularidad es solo una tendencia pasajera o si, en cambio, es el inicio de una verdadera revolución estética.
Artículo de Julie Boone.








