Los selectos pupitres de las prestigiosas universidades de la «Ivy League» parecen quedar muy lejos. Sin embargo, el estilo preppy nunca ha sido tan visible. Limitado durante mucho tiempo a una élite estadounidense bien definida, este vestuario basado en polos, blazers, mocasines y jerséis sobre los hombros regresa de forma notable, aunque liberado de su rigidez original. Los desfiles, la cultura pop y la calle lo han transformado en un terreno de expresión mucho más libre: desde las pasarelas de Dior o Celine hasta los videoclips de rap francés, cada prenda puede reinterpretarse, mezclarse y adaptarse. El preppy ya no es un uniforme reservado a un círculo cerrado; ahora es un estilo sin reglas que cada cual puede interpretar a su manera.
Tommy Hilfiger, el preppy fuera de los campus
De un circuito de carreras a los clubes parisinos, Tommy Hilfiger ha impulsado el estilo preppy fuera de su marco tradicional en 2025. El estreno de la película F1, protagonizada por Brad Pitt y Damson Idriss (gran revelación del año), marcó un giro estratégico, ya que, al crear el vestuario de la película, Tommy Hilfiger se introdujo en un universo muy alejado del vestuario universitario, aunque coherente con su narrativa: eficacia, velocidad y masculinidad contemporánea.



De un circuito a otro, la marca no ha perdido su impulso. En París, el lanzamiento de la colección Racing Club estuvo acompañado de una velada exclusiva en el Lafayette’s, transformado para la ocasión en una mezcla de club y paddock, donde uno de los momentos destacados fue el showcase sorpresa de Jolagreen. Lejos de ser anecdótica, esta aparición refleja las mutaciones del preppy, ya que el rapero francés encarna a una generación que se apropia de los códigos de este estilo sin heredar sus restricciones. Unos vaqueros baggy de denim oscuro, una teddy jacket inspirada en el racing y unos mocasines negros componían una silueta ya emblemática. En sus pies, este calzado, asociado durante mucho tiempo a la rigidez, se convierte en un símbolo cool, prueba de que el preppy puede aventurarse fuera de sus fronteras históricas.
De las pasarelas a la calle, un preppy sin complejos
Mientras la calle se apropia de este estilo, las pasarelas confirman la magnitud del fenómeno. Dior, Celine o Wales Bonner reinterpretan el preppy temporada tras temporada. Las colecciones recientes muestran hasta qué punto estas prendas, percibidas durante mucho tiempo como serias y formales, se prestan al juego de la reinterpretación. Las corbatas se llevan del revés, con la etiqueta bien visible para afirmar su informalidad. Los jerséis llevados sobre los hombros, símbolo de una elegancia ligeramente tradicional, se llevan ahora en tonos intensos, estructurando un trench.



Los zapatos náuticos también vuelven con fuerza. Usados en un principio en alta mar, sobre la cubierta y sin calcetines, pisan ahora el asfalto en los pies de hombres y mujeres. Combinado con looks más amplios, jeans baggy, polos de rugby o grandes bolsos tipo tote, este calzado abandona los muelles imaginarios para anclarse en nuestra vida cotidiana.
Cuando el preppy 2025,Trends,pierde su elitismo para ganar originalidad
Pero este regreso del preppy no es solo una cuestión de tendencias. Revela una transformación más profunda de la relación con la ropa. Durante mucho tiempo, este estilo funcionó como un lenguaje codificado, reservado a ciertas élites intelectuales y económicas capaces de dominar sus referencias. Hoy en día esos códigos circulan libremente, sin un manual de uso impuesto.



La democratización del preppy diluye su carga simbólica, pero paradójicamente refuerza su impacto. Ya no se trata de mostrar una pertenencia, sino de expresar un gusto, una sensibilidad, una actitud. Ahora, ya no se lleva un polo, unos mocasines o un blazer para poder entrar en un club exclusivo, sino porque estas prendas ofrecen mucho juego, dejando atrás su lado más tradicional para demostrar mucha originalidad.
El estilo preppy se impone como un lenguaje universal, ya sea llevado en una sola pieza o como eje central del vestuario invernal. Un dressing en plena mutación que ha dejado de vestir a las élites para tomar las calles y la música, conquistando a una nueva generación que no se limita a apropiarse de los códigos, sino que los reinventa, los reinterpreta y, sobre todo, rompe con las convenciones.
Preppy or not preppy, that’s the question…. Aunque, en el fondo, eso es lo de menos. Hoy en día el estilo ya no se adopta, se crea, se mezcla, se arriesga. Ahora ser preppy es, en definitiva, saber divertirse con los códigos.
Artículo de Julie Boone.








