El martes 20 de enero empieza la Paris Fashion Week Hombre. Cuatro días marcados por desfiles, showrooms y una serie de eventos cuyo acceso parece reservado a unos pocos elegidos. Sin embargo, es perfectamente posible disfrutar de la efervescencia del evento en la capital parisina sin necesidad de tener una invitación. Aquí tienes una breve guía de los lugares donde podrás vivir la moda durante la PFW.
El Marais, el corazón de la Paris Fashion week
Si hubiera que elegir un solo barrio en todo París, sin duda sería este. El Marais concentra por sí solo gran parte de la energía de la Paris Fashion Week. Esta temporada, Jacquemus cerrará la Fashion Week Hombre el domingo 25 de enero en uno de sus lugares favoritos: el museo Picasso. Un lugar muy especial para el diseñador ya que, según dice, su aventura, y en particular el lanzamiento de Chiquito en 2017, comenzó entre estos muros. Incluso sin invitación, las cercanías del desfile se convertirán en un lugar privilegiado para percibir a los invitados.


A pocos pasos de este barrio, el recorrido continúa por la rue du Temple, concretamente en el número 14, donde se ha instalado Vans tras su esperado regreso a París. Más arriba, la reciente tienda Gentle Monster, marca surcoreana de gafas, llama la atención con sus más que realistas rostros XXL articulados. Por su cercanía, la brasserie Le Progrès se ha convertido en un auténtico front row improvisado, perfecto para observar el incesante vaivén de fashion people.


Menos céntrico, pero igualmente estratégico, el distrito 10 se impone como un punto de paso obligatorio. La Caserne acoge castings y proyectos creativos, mientras que el showroom Studio Paillette atrae a quienes quieren alquilar ropa para la semana. Una manera inteligente de componer un look puntero sin salirse del presupuesto.
La esperada vuelta de las Watch Parties
Tras su éxito rotundo en París, Londres y Milán el pasado mes de septiembre, Lyas relanza sus Watch Parties. El principio sigue siendo el mismo: reunirse en un lugar (todavía desconocido) para ver los desfiles en directo como si se tratara de un partido de fútbol. Una forma colectiva de vivir la Fashion Week, alejada de los códigos elitistas.


Durante las anteriores ediciones de estos eventos, algunos afortunados incluso ganaron invitaciones para desfiles, mientras que modelos recién salidas de la pasarela compartían el momento con el público. Esta temporada, varios indicios publicados en las redes sociales sugieren que podrían retransmitirse parte de los desfiles más emblemáticos, aportando aún más interés a la experiencia.
El concepto ya ha llegado hasta Nueva York, durante el desfile Métiers d’Art de Chanel, y sigue evolucionando. En colaboración con Dazed, Lyas organizó recientemente una sesión de fotos abierta al público, muy en línea con su objetivo de hacer la moda más accesible para quienes aman este mundo.
Los nuevos lugares emblemáticos y las direcciones esenciales
La Fashion Week es también la excusa perfecta para descubrir nuevos lugares y volver a esas direcciones que ya se han vuelto imprescindibles. Cortado, coffee shop y bar de inspiración española, es una parada ideal para un café rápido o una cena tardía. La dirección ya ha recibido la visita de Rosalía, y es habitual cruzarse allí con lo más selecto del mundo de la moda.



L’Oursin, convertido en uno de los lugares más en boga desde el verano pasado, cultiva un ambiente acogedor donde se comparte mucho más que una buena cocina. Las conversaciones suelen prolongarse hasta más allá de la media noche en Jeannette o en Mauri7, dos reductos nocturnos muy apreciados por las personalidades de la moda y del cine. Durante la última Fashion Week, incluso la modelo Alex Consani y la cantante Charli XCX pasaron por allí.
Una alternativa más discreta e íntima, perfecta para una primera parada, es La Boule Rouge, un restaurante escondido cerca de los Grands Boulevards y creado por el diseñador de Tempête. Los más animados podrán acercarse al Pamela o al Essaim, dos direcciones donde la fiesta continúa hasta bien entrada la madrugada.



La Paris Fashion Week Hombre ya no se limita a las pasarelas ni a los showrooms. También se vive en las calles, en los cafés, en los bares y en los diferentes espacios que conforman la cartografía extraoficial de la moda parisina. Con todas estas direcciones, la PFW se convierte en una experiencia abierta a todos, demostrando que la moda también puede disfrutarse sin invitación.
Artículo de Julie Boone.








