La lencería responsable está viviendo una etapa decisiva. Las denuncias contra Savage Fenty por sus condiciones laborales y la lucha de Victoria’s Secret por desprenderse del controvertido legado de su antiguo dirigente hacen que las consumidoras empiecen a replantearse cómo vestir las partes más íntimas de su cuerpo. Frente a una oferta de fast fashion cada vez más abundante, algunas marcas independientes demuestran que la ética, la sensualidad y la creatividad pueden convivir sin concesiones.
Cou Cou Intimates: la ropa interior 100% algodón
« Made by women for women »



Fundada por Rose Colcord, Cou Cou Intimates se centra en el algodón para sus creaciones. Una elección que podría parecer recatada, pero que se aleja por completo de la imagen de la braguita básica. En esta marca, el algodón se adapta al cuerpo, realza las curvas y reivindica una cierta idea de la sensualidad. La marca pretende romper con una realidad: el algodón solo representa cerca del 2 % de la producción mundial de ropa interior, a pesar de ser más duradero, reciclable e hipoalergénico, evitando además el contacto directo del plástico con las zonas más sensibles del cuerpo. Este algodón, cultivado en Turquía sin pesticidas ni productos químicos, sigue una lógica circular integral: una vez usadas, las prendas íntimas pueden compostarse.
Em & May: la inclusión a flor de piel
Cuando fue creada, Em & May no era una marca de lencería, sino de trajes de baño. Fundada por Emilie, la aventura arrancó en Canadá, con prendas hechas a medida solo para los allegados. Una clientela que se fue ampliando con personas que buscaban piezas realmente adaptadas a su morfología. Este enfoque fundacional no ha abandonado a la marca y, hoy en día, Em & May propone un sistema de tan solo 27 tallas que permiten que cada clienta se sienta cómoda con lo que lleva puesto.


Los materiales de fabricación provienen mayoritariamente de deadstocks presentes en el territorio canadiense. La producción se realiza en Montreal y las piezas se confeccionan bajo demanda, evitando así cualquier sobreproducción. En cuanto al estilo, la marca apuesta por el color, las combinaciones inesperadas y el encaje, demostrando que la inclusión nunca es sinónimo de neutralidad.
Fruity booty: la circularidad como lema



Con sede en Londres, Fruity Booty se ha impuesto como una de las marcas favoritas de it girls de la generación Z como Charli XCX o Addison Rae. Fundada por Hattie Tennant, esta marca apuesta por un enfoque decididamente circular: cerca del 80 % de sus colecciones se confeccionan a partir de tejidos ya existentes, excedentes y stocks dormidos. Las series son limitadas, incitando a reflexionar tanto sobre el acto de la compra en sí como sobre la lógica del consumo frenético. Fruity Booty cultiva un estilo puntero muy reconocible, hecho de transparencias, lunares y colores vivos. Siempre a la vanguardia de las tendencias, la marca adhiere al movimiento de exponer la ropa interior en lugar de ocultarla, convirtiendo la lencería en una prenda esencial.
Rita intimates: la lencería vintage como manifiesto

Fundada por Valentine Cascailh, Rita Intimates se basa en una idea simple pero radical: reutilizar en lugar de producir. La marca no propone prendas de nueva fabricación, sino una cuidadosa selección de ropa interior casi nueva, procedente de stocks dormidos o de segunda mano premium. Todas las partes inferiores son nuevas, mientras que los sujetadores o las nuisettes vintage se restauran al detalle. La marca pone en valor firmas tan emblemáticas como La Perla, Dolce & Gabbana, Miu Miu o Blumarine. Más allá del producto, Rita Intimates reivindica un punto de vista: el de la female gaze. Sus imágenes y su comunicación están pensadas para gustar a las mujeres, no para responder a la fantasía masculina, con tallas que van desde la XXS a la XXL para celebrar la diversidad de los cuerpos. Aún sin sitio web ni tienda propia, los productos seleccionados por la marca están disponibles en la tienda vintage Bimbo del Marais parisino.
Yasmine Eslami: a prueba del paso del tiempo


Fundada en 2011, la marca homónima Yasmine Eslami encarna una temporalidad diferente de la lencería responsable. Sin discursos rimbombantes, construye desde hace más de una década una oferta duradera, reconocible por sus líneas depuradas y su delicado trabajo con el encaje. Con su línea Upcyclace, la marca explora el upcycling a partir de piezas de encaje ya existentes. Las prendas se fabrican en Portugal con tejidos provenientes de Europa, especialmente de Alemania e Italia. Si bien Yasmine Eslami ya es una referencia en el mundo de la lencería y de la moda, la marca promueve una cierta y valiosa discreción que contribuye a su legitimidad.
Materiales cuidadosamente seleccionados, producción consciente, inclusión real y una comunicación sincera. Hoy en día más que nunca, la responsabilidad se convierte en un punto clave incluso en lo más íntimo, demostrando, una vez más, que lo sexy nunca ha sido incompatible con lo consciente.
Artículo de Julie Boone.








