¿2026 será el año de la imperfección?

Feb 17, 2026 | Brands, Culture, Fashion

Con la llegada del nuevo año, la era de la clean girl parece llegar a su fin. Con ella se va la obsesión por una imagen pulida y lisa, casi aséptica. Para remplazarla, otra estética está surgiendo de manera gradual. Una tendencia que acepta el desgaste, los pliegues y las marcas. En 2026, la moda ha decidido no borrar los defectos: los muestra y los reivindica con orgullo. Aquí hacemos un análisis de la estética actual. 

La ropa, testigo del paso del tiempo

En Prada, la colección Otoño-Invierno 26, presentada durante la Fashion Week de Milán, ha destacado por ciertos detalles: mangas manchadas, telas desgastadas o recosidas. Como hilo conductor, el paso del tiempo, presente en las capas de ropa que funcionan como capas temporales, como si cada silueta atravesara distintas épocas ante nuestros ojos.

@prada

Con esta colección, el dúo formado por Miuccia Prada y Raf Simons continúa su deconstrucción de la silueta masculina. Ya no se trata de redefinir al hombre a través de la ruptura, sino a través de la continuidad. Un hombre que acepta de dónde viene y sabe hacia dónde va. Las prendas, deliberadamente alteradas, no son artificios ni provocaciones: son un testimonio de vida. Hablan de un cuerpo que habita su ropa, que la usa, la conserva y la transforma. Un vestuario que no quiere impresionar, sino perdurar en el tiempo.

Chanel sin filtro

@chanel

Para la colección Primavera-Verano 26, presentada bajo la cúpula del Grand Palais, Mathieu Blazy firma su primera propuesta al frente de Chanel abordando también la cuestión del tiempo. Y ¿qué mejor manera de hacerlo que reinterpretando el Timeless (que significa precisamente intemporal)? Bajo la dirección artística del diseñador franco-belga, el icónico bolso se lleva abierto, deformado, como recién salido del fondo de un armario húmedo donde lo hubiéramos olvidado. Con esta nueva versión del Timeless, el diseñador propone su propia definición de la belleza, demostrando al mismo tiempo que un bolso Chanel, sea cual sea su estado, siempre puede lucirse con orgullo.

Con esta colección, seguida de las de Métiers d’Art y Alta Costura, el diseñador sienta las primeras bases de un nuevo capítulo para la marca francesa.


El vestuario como compañero de vida

En Celine, Michael Rider se encuentra también en una fase de afirmación. Quiere erigirse como digno sucesor de Hedi Slimane, que estuvo al frente de la casa durante seis años. Para su segunda colección, propone un vestuario pensado para perdurar: prendas que se conservan a través del tiempo, que se llevan siempre consigo, que se impregnan de los lugares y de los momentos. Una colección reconfortante, como una magdalena de Proust.

@zoeghertner @celine
@zoeghertner @celine

Esta temporada, no hubo desfile de Celine, sino una puesta en escena doméstica. En el centro de la estancia, una torre de jerséis multicolor. Alrededor, conjuntos completos, pañuelos suspendidos, prendas dejadas al azar. Sobre una mesa, un bolso tipo cabas entreabierto disimula una bufanda, como si su propietario acabara de salir de la habitación o fuera a regresar en cualquier momento.

A su lado, una cazadora de cuero parece esperar a su dueño. Los numerosos pinsque la cubren son una metáfora evidente del paso del tiempo, de los lugares recorridos y de los recuerdos acumulados. En el suelo, los zapatos serpentean formando un camino sinuoso. Una escenificación con la que el diseñador pretende mostrar las múltiples facetas del hombre que imagina, tanto para esta temporada como más ampliamente, dentro de una de las marcas más emblemáticas del grupo LVMH.

¿Será 2026 un punto de inflexión?

En una sociedad obsesionada con la rapidez y con el control del tiempo, la moda parece tomar el camino opuesto. Frena su ritmo, acepta el desgaste y da forma a un vestuario pensado para resistir.

Una tendencia que choca directamente con la narrativa dominante en las redes sociales, donde la pauta es justamente la contraria: ralentizar los efectos del tiempo, ocultarlos, corregirlos. Las arrugas se borran, la piel se estira, la juventud se prolonga artificialmente y las prendas impecables son exhibidas con orgullo.

Películas como The Substance o series como Beauty ironizan sobre esta obsesión por el control y sobre el pánico a envejecer. Exponen, a veces hasta de manera absurda, el deseo de permanecer intacto, inmune al paso del tiempo. Frente a esta obsesión, la moda de 2026 propone otra cosa. No promete la eterna juventud sino una forma de verdad: sugiere que la imperfección no es algo que deba corregirse, sino una riqueza que se reivindica con orgullo.

Artículo de Julie Boone.